Te quiero tanto y tanto y tanto
me dijiste nadando en mis ojos
con tus ojos de gato.
Imaginé en mi dedo un anillo
inmensamente grande
con un zafiro, una esmeralda,
¡un diamante!
Y llegó el anillo.
Y no era nada.
Me sentí hundida en su nada
y tú me preguntabas si quería
casarme contigo.
Y yo callaba
porque aquel anillo minúsculo
no me decía nada.
Míralo en este link
y comprenderás
porque no he podido casarme:
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